Modesto

Nuestros niños

Mi llegada a NPH fue un giro enorme en mi vida. Tenía once años cuando, junto con mis hermanos, emprendimos un viaje largo en autobús que nos llevó a Casa San Salvador en Miacatlán, Morelos. Me sorprendió lo grande que era la casa y que hubiera escuelas dentro de ella. NPH ha sido un reto, pero también una oportunidad para crecer y demostrar que se pueden alcanzar metas y construir un futuro prometedor.

Con tu apoyo sé que podré lograr mis sueños.

Compartir

Acerca de mi

Al llegar a NPH, tuve que reiniciar mi educación desde un nivel más bajo de lo que esperaba. Aunque al principio me sentí frustrado por tener que volver a segundo grado, pronto comprendí que era una oportunidad para fortalecer mis bases y construir un futuro sólido. He superado obstáculos académicos y lingüísticos, aprendiendo español y recuperando el tiempo perdido en mis estudios. Gracias a mi esfuerzo y el apoyo de mis maestros y compañeros, logré adelantar un año escolar y ahora me encuentro en la secundaria, donde disfruto especialmente de las matemáticas y el dibujo, materias que me han acercado más a mi sueño de ser arquitecto. Anhelo ser el primer miembro de mi familia en ir a la universidad y estudiar arquitectura, para poder diseñar casas y edificios que mejoren la vida de las personas. Quiero romper con el ciclo de trabajos mal remunerados que han afectado a mi familia y ofrecerles un futuro más próspero. Cada día me esfuerzo por aprender y crecer, sabiendo que NPH y las personas que me rodean me brindan el apoyo necesario para alcanzar mis sueños.

Mi situación familiar

Mi familia ha enfrentado muchas dificultades debido a las circunstancias económicas y las separaciones forzadas. Mis padres tuvieron que dejar a mis hermanos y a mí con mis abuelos mientras buscaban trabajo en el norte del país.

Vivíamos en una casa sencilla y humilde, compartiendo espacio con mi hermana, mi hermano mayor, mis abuelos y dos tías. A pesar de las limitaciones, aprendí el valor del trabajo duro al ayudar en las labores del campo con mi abuelo. Sin embargo, un trágico accidente de mi padre cambió el rumbo de nuestras vidas, ya que quedó incapacitado para trabajar y generar ingresos para la familia.

Esta difícil situación me obligó a abandonar la escuela y contribuir aún más a las tareas del campo para ayudar a sostener a mi familia. Afortunadamente, la recomendación de una tía nos llevó a buscar la ayuda de NPH, lo que nos brindó un nuevo comienzo y oportunidades que antes parecían inalcanzables. La distancia de mi familia aún me duele, sé que la educación y las oportunidades que estoy recibiendo aquí no solo están cambiando mi vida, sino que también abren puertas para un futuro más esperanzador para mi familia.

“Mi sueño es poder ayudar a mi familia...”
“Mi sueño es poder ayudar a mi familia, apoyarlos para salir adelante y hacerlos sentir orgullosos de mí.”

Educamos con amor y paz

Queremos crear un ambiente amoroso y seguro
para niños, niñas y adolescentes en situación vulnerable.

Nuestros niños encuentran
una casa permanente

Le ofrecemos a los niños “pertenencia”. La política
de cuidado infantil de NPH está basada en su misión
y valores. NPH cría a los niños huérfanos y vulnerables en un
ambiente familiar, estable, amoroso y seguro.

Un futuro de esperanza

El programa de padrinos ayuda de dos maneras:
Crea una relación que fortalece la autoestima
de los niños y aporta un apoyo financiero constante para el
cuidado de los niños.